Sí, veo Operación Triunfo. De hecho, he visto todas las ediciones menos la tercera (ésa que nadie vio). Y por si alguien tiene alguna duda, aclaro que aparte de ver OT, también veo telediarios, leo el periódico, me relaciono con gente de todo tipo, salgo de fiesta y me considero una persona bastante profunda cuando tengo que serlo. Además de esto, mi género musical favorito es el RAP. Me encanta. Sí, todo esto es compatible sin necesidad de ir al psiquiatra, os lo aseguro.
Bueno y dicho lo dicho, voy al tema... que enseguida me enrollo y me voy por los Cerros de Úbeda. El caso es que no podía dejar pasar por alto sin comentar que en la gala del martes mis oídos - y los de media España - tuvieron que soportar una canción espantosamente cantada y destrozada de una manera que la pobre Shakira jamás habría podido imaginar. Àngel Llàcer les dijo al día siguiente que él no había visto eso ni en un karaoke a las seis de la mañana con una borrachera de impresión. Madre mía, qué horror, qué desafinación, qué sonido tan estridente, qué vergüenza... Yo no daba crédito. Al principio, una servidora que no es precisamente ninguna entendida de esto, me preguntaba a mí misma: "Pero... ¿tanto les han cambiado los tonos?". Pero no, no era eso precisamente.
Yo desde luego, no entiendo cómo a Esther (la rubia de pelo liso) la han podido meter en la academia. No le faltó razón a Risto Mejide al afirmar eso de: "Te tenemos que nominar porque por desgracia, no te podemos expulsar directamente".
Bueno y dicho lo dicho, voy al tema... que enseguida me enrollo y me voy por los Cerros de Úbeda. El caso es que no podía dejar pasar por alto sin comentar que en la gala del martes mis oídos - y los de media España - tuvieron que soportar una canción espantosamente cantada y destrozada de una manera que la pobre Shakira jamás habría podido imaginar. Àngel Llàcer les dijo al día siguiente que él no había visto eso ni en un karaoke a las seis de la mañana con una borrachera de impresión. Madre mía, qué horror, qué desafinación, qué sonido tan estridente, qué vergüenza... Yo no daba crédito. Al principio, una servidora que no es precisamente ninguna entendida de esto, me preguntaba a mí misma: "Pero... ¿tanto les han cambiado los tonos?". Pero no, no era eso precisamente.
Yo desde luego, no entiendo cómo a Esther (la rubia de pelo liso) la han podido meter en la academia. No le faltó razón a Risto Mejide al afirmar eso de: "Te tenemos que nominar porque por desgracia, no te podemos expulsar directamente".

